Tampoco tuvo suerte Consuegra…

14 02 2011

… en el artículo “Ocho ciudades para Cervantes” en ABC.es

Hasta ocho villas lucharon durante dos siglos por la filiación de Cervantes: Madrid, Toledo, Sevilla, Esquivias, Lucena, Consuegra, Alcázar de San Juan y Alcalá de Henares. A desbrozar tal maraña de legítimas aspiraciones dedicó Jerónimo Morán, uno de sus más reputados biográfos, el segundo capítulo de la «Vida de Cervantes» que acompaña la monumental edición del Quijote que se publicó en 1863.

La candidatura de Madrid vino avalada por Lope de Vega en las silvas 5ª y 8ª de su «Laurel de Apolo». Por su parte, el poeta y comentarista Andrés de Claramonte y Corroy habrá de señalar Toledo en su «Letanía moral» de 1613, aún en vida de Cervantes. El cronista Tomás Tamayo de Vargas apuntó a Esquivias, por ser de allí Doña Catalina Palacios Salazar, esposa del escritor. Eran por aquel entonces las tres candidatas de mayor crédito, pues las razones por las que Ortiz y Zúñiga, siguiendo a Nicolás Antonio, postulaban a Sevilla se fundaban en una interpretación errónea del prólogo que Cervantes escribió para sus «Comedias», en el que se acordaba de haber visto representar a Lope de Rueda quien «fue natural de Sevilla y de oficio batihoja, lo que quiere decir de los que hacen panes de oro» aunque «por ser yo muchacho entonces, no podría hacer juicio firme de la bondad de sus versos». Para Morán, Cervantes sólo señala que Lope de Rueda era sevillano y que había visto representar sus obras cuando era mozo, quizá en Madrid o en Segovia en 1588 (o en Benavente como afirma César Brandariz). Tampoco el hecho de que en Sevilla hubiera quien se apellidaba Cervantes o Saavedra le perecía razón suficiente.

Más peregrina fue la pretensión de Lucena, que cita el primer biógrafo de Cervantes, Gregorio Mayans y Císcar, en sus «Apuntamientos» y que Vicente de los Ríos y Navarrete refutan. El segundo sólo encontró allí dos actas bautismales que recogían el apellido Saavedra y databan de 1556 y 1563, pero ninguna de algún Cervantes. Tampoco tuvo suerte Consuegra, cuando —como recoge el erudito Juan Antonio Pellicer— se investigaba un supuesto incidente que llevó a la cárcel a Cervantes, quien fue a cobrar a Argamasilla una deuda que tenían los vecinos con la priora de San Juan. No apareció ningún documento sobre tal suceso, pero en Consuegra se dio con el acta bautismal de un Miguel hijo de Miguel López de Cervantes y de María de Figueroa, nacido el 1º de septiembre de 1556, y en cuyo margen después se había anotado: «El autor de los Quijotes». De haber sido así, difícilmente Cervantes hubiera escrito sus versos a la muerte de Isabel de Valois en 1569, pues —asegura Morán— sólo tendría 13 años y apenas 15 en 1571 cuando perdió la mano izquierda en Lepanto.

Gregorio Mayans y Císcar en 1738 pensaba que la ciudad natal de Cervantes era Madrid, pero cambió de idea cuando en 1748 el erudito Juan de Inciarte encontró en la Biblioteca Real una relación impresa en Granada, en 1581, donde se enumeraban 185 cautivos rescatados de Argel el año anterior. Allí aparece un Miguel de Cervantes, de 30 años, natural de Alcalá de Henares. Mayans confirmó ese dato —dice Morán— en la «Historia de Argel» del padre Haedo, quien sostiene que era un «hidalgo principal» de esa ciudad universitaria. Redobló Mayans sus pesquisas y le secundaron Manuel Martínez Pingarrón, Juan de Inciarte y Pellicer. Por otra parte investigaron Agustín Montiano y Vicente de los Ríos. A mediados de 1752 Montiano y Pingarrón encontraron la famosa acta bautismal de 1547, en la que no aparece el apellido Saavedra, cosa en la que cae Vicente de los Ríos y a la que da esta explicación, según cita Jerónimo Morán: «Era costumbre adoptar el sobrenombre de algún antecesor o pariente de quien se hubiere recibido educación a alguna herencia. Su bisabuela paterna aparece ser Doña Juana de Avellaneda, hija de Don Juan de Saavedra, llamado “el Famoso”, y su consorte, también Doña Juana de Avellaneda, pertenecientes a la familia de los condes de Castillo».

En cuanto a Alcázar de San Juan, allí también habría de aparecer años después otro documento, correspondiente a un niño de nombre Miguel, nacido el 9 de noviembre de 1558, hijo de Blas Cervantes Saavedra y de Catalina López, en cuyo margen se había anotado tiempo después «Ese fue el autor de la Historia de Don Quijote». Aunque fray Alonso Cano, redentor general de cautivos y después obispo de Segorbe, apoyaba esta candidatura, al final tuvo que reconocer que la más fiable era Alcalá. Por una parte, Cervantes habría tenido sólo 13 años en Lepanto y quien había acuñado la anotación era el poco fiable Blas Nasarre, quien había reimpreso el Quijote de Avellaneda en Madrid allá por 1732.

 


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